Los días de máximo brillo de Isco Alarcón en el Madrid coincidieron con la época más oscura del equipo. En las semanas que van de enero a marzo, cuando los aficionados asistieron con preocupación a la pérdida de 11 puntos en Liga y al ajustadísimo pase a cuartos de la Champions tras caer frente al Schalke (3-4), las actuaciones del jugador malagueño merecieron la exaltación de la hinchada lo mismo que de los medios de comunicación. En la intimidad del vestuario, sin embargo, la competencia de Isco como volante interior fue cuestionada por Cristiano, Ramos y Ancelotti, entre otros.
Ahora que en la calle se debate quién será el titular en los partidos importantes —si James o Isco—, en Valdebebas prácticamente no existen diferencias. Allí, técnicos y jugadores acercan posturas. En las condiciones especiales de este Madrid, obligado por la estrategia del club a formarse con un 4-3-3 con Bale, Benzema y Cristiano,
“James será la revelación de la temporada”, decía Ancelotti en octubre, seguro de las posibilidades que le brindaba el mediapunta. El entrenador advertía que James era un futbolista “ordenado” y “claro” cuando entraba en juego en el mediocampo. Encontraba a sus compañeros con facilidad, jugaba a dos toques, entendía los tiempos del partido. Su condición de mediapunta no le impedía operar con oficio más atrás.

No hay comentarios:
Publicar un comentario